Puede que el Gobierno no nos haga caso, pero por pedir empatía, solidaridad y comprensión que no quede.

Cuando escribimos es este blog siempre queremos ser constructivos, disculpad si en este post nos desahogamos un poco…. es porque lo necesitamos.

La situación que estamos viviendo en España a raía de la epidemia de COVID 19 es complicada y existe mucha incertidumbre. En el ámbito empresarial, las personas que lideran empresas se preguntan cuál será el impacto económico real de esta crisis en su negocio. A corto plazo, una ruina caracolera.

(Estamos generalizando, hay sectores a los que no afecta tanto pero nos basamos en la realidad de muchas pymes españolas).

Las empresas y autónomos necesitan el apoyo real del Gobierno, medidas que más allá de discursos y titulares les ayuden a resistir y a poder seguir adelante con su actividad en cuanto puedan reanudarla.

Se han aprobado medidas, insuficientes para la magnitud del problema, aquí el resumen actualizado.

Gobernar un país es difícil, el déficit tiene un techo, lo primero es la emergencia sanitaria. etc….. lo entendemos y no vamos a discutir nada de eso, con estas líneas sólo queremos pedir un mínimo de empatía.

Empatía con las empresas, con los autónomos y con los profesionales como nosotros, los colaboradores sociales. Algo que también falta en otros sectores, como el sanitario, pero aquí hablamos de lo que sabemos.

Estos días los despachos profesionales de economistas, graduados sociales, gestores, abogados… estamos atendiendo y tranquilizando a las empresas sin descanso.

Nuestras oficinas, ahora virtuales porque nos quedamos en casa, atienden urgencia tras otra.

Nuestro trabajo a veces es complicado, pero es el que hemos elegido. Sólo queremos que no nos lo pongan más difícil.

Estamos pendientes de las disposiciones que se publican a diario en el BOE para traducirlas e informar a nuestra clientela correctamente y con un mínimo de claridad, además de encargarnos de todos los trámites. Estos días lo poco que dormimos soñamos con ERTEs.

Con las recientes normas aprobadas, tras leernos los Reales Decretos siguen generando mil dudas, y al consultar a la Administración ¡a veces no cogen el teléfono!

Del “vuelva usted mañana” a “No se moleste en venir ni en llamar”.

Cuando comenzó el estado de alarma las oficinas cerraron sus puertas, entre otras administraciones la Agencia Tributaria y la Seguridad Social.

Venga, pues lo hacemos vía telemática. Se trata de quedarse en casa.

Los trámites online también conllevan burocracia, menos mal que han tomado algunas medidas como que se pueda usar certificado digital caducado mientras dure el estado de alarma. 

Aunque los asesores aconsejamos a todas las personas que tengan identificación electrónica, la realidad es que hay personas mayores o poco habituadas a las tecnologías que no lo utilizan. Y no todas tienen ordenador en su casa, bueno pueden ir a las oficinas de la Administración… ah, no! que está cerrada.

Y desde Afiris podemos organizar teletrabajo porque hemos invertido en tecnología y sistemas, pero hay compañeros asesores que trabajan de forma diferente y todavía lo tienen más complicado.

El papeleo para la moratoria de hipotecas si es que se cumple el requisito, increíble.

Y para solicitar la prestación por cese de actividad esperamos que se agilice el procedimiento con una declaración responsable y “a correr·, si tenemos que estar presentando recibos de autónomos pagados, certificados de titularidad, contabilidad… a ver cómo lo hacemos, que está prohibido salir a la calle, y además, tampoco queremos.

Necesitamos flexibilidad y simplicidad, y que la Administración entienda cómo se comunican los ciudadanos y lo que necesitan en este momento urgente.

Con toda la tecnología disponible, blockchain etc. ¿de verdad no es posible tener sistemas de comunicación validados? Toda persona que tiene un móvil tiene sms y correo electrónico.

Aunque sea de forma unidireccional, ¿no podrían avisar a la ciudadanía desde la fuente oficial para evitar bulos, fake news y que las personas tomen decisiones basadas en titulares? 

Todo nuestro respeto a los periodistas y profesionales de la comunicación que hacen una gran labor. El tema es que no pueden saber de todo salvo que tengan formación específica en fiscalidad y gestión laboral, y toda la normativa tiene letra pequeña que es complicado expresar en un artículo.

Hablando de letra pequeña, lo de los ERTES de fuerza mayor es de traca.

Es una medida para evitar despidos, de forma que los trabajadores cobran del desempleo (sin consumir ese paro) y las empresas no abonan la seguridad social. Cuando todo vuelve a la normalidad, finaliza el ERTE (la T es de temporal).

Pues bien, resulta que según la autoridad laboral no todas las empresas cumplen con la causa de fuerza mayor y por tanto tienen que ir a otro procedimiento, que no tiene ayudas.

Si conceden el ERTE de fuerza mayor hay que mantener la plantilla durante 6 meses, si no hay que devolver las ayudas ¡venga ya! si no sabemos qué va a pasar mañana, cómo la empresa va a tener seguridad de mantener plantilla.

Y ya como remate…. 

Como se puede leer aquí en el facebook oficial del SEPE la tramitación del desempleo de las personas trabajadoras la hará la propia empresa… es decir, ¡los asesores laborales!


Como asesoría laboral sabemos que el recibo de autónomos de marzo hay que abonarlo, al margen de que se solicite la prestación por cese de actividad.

En un alarde de empatía y solidaridad, el twitter de la Seguridad Social (ya borrado) nos lo recuerda.

Atención! a fecha 31 de marzo la Seguridad Social ha cobrado la cuota completa a autónomos que se habían dado de baja durante el mes y sólo corresponde la parte proporcional.

Si es tu caso y la Seguridad Social te ha cobrado el mes entero, podrás pedir ingresos indebidos.

Una de las medidas estrella del Gobierno es el aplazamiento de impuestos, te lo contamos aquí. Para autónomos y pymes, el aplazamiento se concederá a seis meses y sólo se pagarán intereses los tres primeros.

Pero atención,

No se aplaza la presentación de declaraciones y autoliquidaciones tributarias y aduaneras. Ni la de declaración de la renta, ni las trimestrales (20 de abril) ni las mensuales (20 de marzo). 

¿Tan difícil sería ampliar el plazo de las declaraciones tres meses? Para tener un margen de tiempo suficiente para que todo se normalice. Además, las empresas van a aplazar todo así que la Administración tributaria tampoco va a ver un euro.

Así el 20 de julio, fecha del segundo trimestre, se presentarían los datos semestrales, y a partir de ahí facilidad de aplazamientos.

Mientras tanto las notificaciones de hacienda siguen llegando ojo a la fecha… (visto en twitter de un compañero)

Y esto es lo que pasa el primer día de la campaña de Renta 2019.

Volvemos al trimestre….

Los profesionales nos preguntamos, ¿Cómo vamos a recoger la documentación de las empresas?

La mayoría de oficinas están cerradas y los responsables de administración, en su casa. Es imposible recopilar toda la documentación, aunque luego se transmita por medios telemáticos o como se pueda. A las personas del departamento contable nos encanta contabilizar las facturas que nos mandan por foto  de whatsapp…. en fin.

El maldito virus tarda en irse del papel y cartón un tiempo, ¿nos va a dar tranquilidad tocar tantos papeles? La contabilidad hay que hacerla correctamente y las liquidaciones de impuestos lo mismo, pero en estas circunstancias habrá empresas que lo hagan de cualquier manera y «patada hacia delante»

La campaña de renta no altera sus fechas. La mayoría de declaraciones salen a devolver y las personas querrán su devolución, los euros son más necesarios que nunca para las familias. Esto es a partir del 1 de abril…. tendremos que decidir entre presentar la renta, solicitar ERTEs, pedir prestaciones de autónomos, resolver las consultas… o directamente necesitaremos una cama libre de hospital.

Salir adelante requiere que todos aportemos, y nosotros vamos a hacer nuestro trabajo lo mejor posible y dándolo todo. Pero hemos montado nuestras oficinas en casa, tenemos al equipo distribuido, todo cuesta mucho más tiempo sin poder salir de casa y necesitamos comprensión y empatía por parte de la Administración.

La misma que nosotros tenemos por nuestra clientela, que ve cómo el agujero económico de su empresa se va haciendo cada día más grande.

Tras esta primera semana los profesionales estamos agotados de buscarnos la vida para resolver problemas y ofrecer las mejores respuestas.

Con cansancio y ansiedad de estar pendientes de los titulares porque recibimos un aluvión de consultas que no podemos contestar hasta estudiarnos a conciencia el BOE del día siguiente.

No queremos enfermar, pero tampoco sentir que no nos podemos permitir estar enfermos o descansar.

Si los profesionales de la asesoría de empresas no hacemos los trámites necesarios, las personas trabajadoras no cobrarán el desempleo, los autónomos no cobrarán la prestación y las empresas no podrán aplazar sus impuestos.

Queremos mandar mucho ánimo a todos los compañeros y compañeras que están al pie del cañón ayudando a las empresas a que el impacto económico sea el menor posible y compartimos con quien necesite la información que hemos ido elaborando estos días para que pueda llegar a más empresas y autónomos, la colaboración forma parte de  nuestros valores y estos días más que nunca queremos ayudar todo lo posible.

Y por supuesto todo el ánimo y energía a cada persona que conforma nuestro equipo. Con tanta incertidumbre no sabemos cuándo, pero sí cómo: juntas.

No necesitamos aplausos, hacemos nuestro trabajo. Sólo queremos que la Administración  no nos lo ponga más difícil.

Y mil gracias a nuestra clientela que valora nuestro trabajo, confía en nosotros y tiene paciencia para tomar las decisiones tras escuchar nuestro consejo profesional.

Parar para seguir.

Quedaos en casa que nosotros estamos al otro lado.

Miriam Almazán