Cuando se comienza una actividad económica bajo el paraguas de una sociedad, es habitual que la persona que ocupa el cargo de administrador, así como los socios, en función de su porcentaje del capital social, coticen en régimen de autónomos.

Para este año 2019 la base mínima de cotización es de 1.214,10 € para autónomos societarios (esto supone 364,23€ de pago de autónomos al mes).

Ya nos gustaría que fuera como en la foto, pagar a voluntad 🙂

Atención si te has dado de alta en los últimos cuatro años ya que es posible reclamar la aplicación de la tarifa plana al colectivo de autónomos societarios, y desde nuestro despacho profesional ya tenemos numerosas sentencias en Aragón y otras provincias que nos dan la razón. Consúltanos y te informaremos sin compromiso, en este artículo nuestro compañero Daniel Blas, experto en asesoría laboral de empresas y autónomos, te cuenta las claves.

Escribimos este artículo para puntualizar que la cotización de los autónomos es una obligación personal, tanto cuando se ejerce una actividad por cuenta propia como cuando el autónomo sea un socio y/o administrador de una sociedad. 

Desde que se aprobó el año pasado la llamada “Ley de autónomos” la persona puede elegir libremente si quiere subir o bajar el tipo de cotización, siempre que respete el mínimo, hasta en cuatro ocasiones al año, una vez cada trimestre.

Bueno, ha quedado claro que los autónomos hay que pagarlos si o si. La cuestión es,…

¿Puede pagar la empresa el recibo de autónomos? ¿Es deducible en el Impuesto de Sociedades? ¿Y en la declaración de IRPF del autónomo?

En nuestra opinión profesional lo mejor es que el socio se encargue del pago de su propia cuota, y la empresa le abone una nómina para hacer frente a ella. Si el proyecto se está iniciando para no cargar de gastos a la empresa los socios pueden acordar que durante un tiempo esa nómina sea justo el importe de la cuota. Esa nómina será deducible para la empresa en Impuesto de Sociedades, y la cuota de autónomos, deducible en el IRPF del socio como gasto para calcular el rendimiento neto del trabajo.

Nos solemos encontrar con sociedades en las que los socios deciden que sea la empresa la quien pague esa cuota directamente desde la cuenta de la sociedad, y es importante conocer las implicaciones fiscales.

La cuota de autónomos no es deducible en Impuesto de Sociedades, ya que es un gasto que corresponde al socio o administrador (recordemos que es una obligación personal), salvo que tengas en cuenta lo que explicamos a continuación.

Cuando la empresa realiza el pago de las cuotas, se produce una mayor retribución del trabajo del socio o administrador que debe considerarse en especie, a efectos del IRPF. La empresa tendrá que  efectuar un ingreso a cuenta del IRPF del perceptor de esos rendimientos.

Así, esos importes serán deducibles en el Impuesto de Sociedades como cualquier  gasto de personal. 

Para el autónomo o administrador esas cuotas a la Seguridad Social se pueden deducir en su declaración de IRPF anual,  donde también se incluirán las retribuciones en especie percibidas. Como los ingresos en especie y los gastos deducibles serán del mismo importe, no existe impacto fiscal.

Si en lugar de pagar el recibo por la cuenta de la sociedad, la sociedad entrega el dinero a la persona para realizar el pago de su cuota, esta retribución se considera renta dineraria y no en especie. Es decir, ese importe se considera como si fuera parte de la nómina, y habrá que practicar la retención correspondiente.

Puedes comprobar el criterio de Hacienda en consultas vinculantes como ésta.

 Si tienes una empresa es importante que tengas buena información para cumplir las obligaciones tributarias y laborales. Para olvidarte de papeleos y centrarte en tu negocio, cuenta con expertos que te ayuden con la gestión. Si necesitas ayuda para presentar tus declaraciones y consejo profesional para aprovechar todas las ventajas fiscales, puedes contar con nuestro equipo de asesoría fiscal en Zaragoza.