Contabilidad creativa, cómo detectarla

Las normas contables tienen como objetivo que las cuentas de la empresa reflejen la imagen fiel y la situación real de la empresa.

Estas normas dan un cierto margen de interpretación, incluso a veces se establece cierta libertad de opción, sin salirse del marco legislativo.

Pero si nos pasamos podemos acabar cruzando la línea y realizando “contabilidad creativa”, de tal forma que las cuentas no reflejen la verdadera realidad, sino lo que más interese.

Es importante saber que los administradores de una empresa tienen la responsabilidad de presentar estados financieros que reflejen la imagen fiel, preparados de acuerdo con los principios contables aplicables y que reflejen de manera precisa los activos, pasivos, patrimonio, ingresos y gastos de la empresa.

Si no se cumple con esta responsabilidad, el administrador puede enfrentar consecuencias legales y financieras.

En las Cuentas Anuales el administrador certifica que las cuentas se han formulado respetando estos principios contables y la famosa imagen fiel.

La contabilidad creativa es una práctica no ética que implica manipular los estados financieros de una empresa para presentar una imagen financiera más favorable, o más negativa en función de lo que se pretenda conseguir.

En inglés, además del término “creative accounting” se habla de “windows dressing”, término que se usa para describir la situación en la que se presentan los resultados de una forma más favorable.

A veces no se quiere dar buena imagen, sino lo contrario.

En el caso de inversores externos, entidades bancarias, accionistas, subvenciones, cumplir con el scoring …. Interesa que los balances de la empresa luzcan bonitos y esplendorosos.

En el caso de querer justificar resultados negativos de cara a inversores, para realizar despidos, etc.  esos números se pueden dar la vuelta y amenazar la viabilidad de la compañía.

Hay que tener en cuenta que estas modificaciones pueden tener un impacto fiscal en el Impuesto de Sociedades y que Hacienda puede revisar los libros contables o la información que considere.

Dependiendo de los criterios contables aplicados, si la empresa da mejor imagen que la que tiene en realidad, puede tener que adelantar impuestos.

Mirando la contabilidad con lupa

Es posible que tengas que revisar e interpretar los números de tu empresa, o también de otras empresas.

En este post te contamos algunas de las prácticas que se utilizan con el objetivo de que mejores tu agudeza visual. Así, a la hora de revisar balances puedas descubrir si existen partidas sospechosas que se pueden estar utilizando para modificar el resultado o imagen patrimonial de la compañía.

En nuestro asesoramiento a empresas hemos podido comprobar que estas prácticas contables poco éticas pueden tener consecuencias negativas para la empresa, llevando a decisiones equivocadas. La empresa «se cree sus propias mentiras» y toma las decisiones basándose en datos erróneos.

Porque la contabilidad es una herramienta fundamental para tomar decisiones, y si no refleja la realidad, podemos equivocarnos.

Algunas prácticas de contabilidad creativa

La contabilidad creativa puede incluir prácticas como registrar ingresos que aún no se han recibido, la subestimación de gastos o la sobrestimación de activos, la ocultación de pasivos o clasificar erróneamente gastos como activos.

. Aumentar o reducir gastos. Deterioros de inmovilizado, financiero, existencias, créditos, las amortizaciones, provisiones, etc. En el caso de las provisiones, que se contabilicen no quiere decir que sean fiscalmente deducibles, por ejemplo en el caso de riesgo de impago.

En cuanto a las amortizaciones, hay reglas de amortización muy definidas, pero suelen establecer un periodo mínimo y un periodo máximo de amortización, y en función del elegido los resultados pueden ser más altos o bajos.

. Consideración de gasto o activo de los gastos de investigación, desarrollo, reparaciones y conservación, etc. si activamos estos gastos daremos una mejor imagen hacia el exterior.

. Revalorización de activos, mejorando el balance o al revés, tener activos sin el valor debidamente actualizado.

. Contabilizar gastos con cargo a cuentas de reservas en lugar de llevarlos a la cuenta de resultados, realizar ajustes por errores de ejercicios anteriores.

. Si hablamos de grupos empresariales, realización de operaciones con compañías que no se consolidan,  no se auditan, o están ubicadas en paraísos fiscales.

. Transacciones realizadas a precios fuera de mercado.

. Cambiar el criterio de reconocimiento o valoración del stock y que así el inventario esté sobrevalorado o infravalorado. Igualmente en el caso de trabajos en curso.

. Generar resultados extraordinarios, o considerar los ingresos antes de que se hayan realizado o recibido. Por ejemplo, a la firma de un contrato.

. Reconocimiento anticipado de ingresos o diferimiento del reconocimiento de gastos, o viceversa.

. Compensar partidas “a machete” de activo y pasivo o de ingresos y gastos.

. Cambiar los criterios contables a conveniencia, hay que tener en cuenta que es importante la coherencia y no estar cambiando de criterio sin sentido.

. Reclasificación de partidas para modificar el peso de cada masa patrimonial, por ejemplo de largo a corto plazo.
Las prácticas contables tienen que ser coherentes. Por ejemplo, si se aplica una política de provisiones o de amortizaciones, no se puede ir cambiando de año en año.

Cruzando la línea

La frontera entre las interpretaciones contables creativas y el fraude puede ser muy fina. Eso sí, hay que tener en cuenta que en contabilidad todo cuadra y la verdad saldrá a la luz antes o después. En el caso de que se distorsione la realidad para mejorar la imagen de empresa, el papel lo aguanta todo  y el balance puede ser muy «bonito», pero si no hay dinero en caja la empresa no podrá sostenerse y sobrevivir.

Esperamos que este artículo te sirva para tener en cuenta estas cuestiones en tu propia contabilidad, y también para ver más allá en el caso de tener que revisar balances adornados con purpurina y arco iris, que puedan esconder una realidad financieramente oscura y escabrosa.

 

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Miriam Almazán

Economista, asesora fiscal y especialista en creación de empresas. Directora de Afiris

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