Hay inversores que ya no se sienten atraídos por sectores tradicionales como el inmobiliario o la banca, o quieren diversificar sus inversiones y deciden invertir en startups a la búsqueda del próximo unicornio.

Si has invertido en una empresa de nueva o reciente creación, es importante que sepas que existe una deducción estatal en IRPF, desde la aprobación de la Ley 14/2013 y que recientemente se ha elevado a un 30 por ciento con la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2018.

En función de la Comunidad Autónoma en que residas, es posible que haya deducciones autonómicas por este mismo concepto, y en determinados casos pueden ser compatibles.

El objetivo de estos beneficios fiscales es captar inversión para financiar proyectos empresariales en fase seed o semilla, momentos en los que  el acceso a la financiación bancaria puede ser complicada.

Deducción estatal por inversión en empresas de nueva o reciente creación.

Los inversores podrán deducirse el 30 por ciento de las cantidades satisfechas en el período por la suscripción de acciones o participaciones en empresas de nueva o reciente creación que cumplan los requisitos, pudiendo, además de la aportación temporal al capital, aportar sus conocimientos empresariales o profesionales adecuados para el desarrollo de la entidad en la que invierten en los términos que establezca el acuerdo de inversión entre el contribuyente y la entidad.

¿Cuánto me puedo deducir?

La base máxima de deducción será de 60.000 euros y estará formada por el valor de adquisición de las acciones y participaciones suscritas.

Es decir la cuantía máxima a deducir sería en el caso de realizar una inversión de 60.000 euros o superior,  de 18.000 euros de ahorro.

Vamos a ver los requisitos, contenidos en el  artículo 68.1 de la Ley de IRPF

. La entidad debe revestir la forma de Sociedad Anónima, Sociedad de Responsabilidad Limitada, Sociedad Anónima Laboral o Sociedad de Responsabilidad Limitada Laboral, y no estar admitida a negociación en ningún mercado organizado. Este requisito deberá cumplirse durante todos los años de tenencia de la acción o participación.

. La entidad deberá tener su sede en España.

. La entidad debe ejercer una actividad económica que cuente con los medios personales y materiales para el desarrollo de la misma. En particular, no podrá tener por actividad la gestión de un patrimonio mobiliario o inmobiliario en ninguno de los períodos impositivos de la entidad concluidos con anterioridad a la transmisión de la participación.

. El importe de la cifra de los fondos propios de la entidad no podrá ser superior a 400.000 euros en el inicio del período impositivo de la misma en que el contribuyente adquiera las acciones o participaciones. Cuando la entidad forme parte de un grupo de sociedades, el importe de los fondos propios se referirá al conjunto de entidades pertenecientes a dicho grupo.

También deben cumplirse las siguientes condiciones:

. Las acciones o participaciones en la entidad deberán adquirirse bien en el momento de la constitución de aquélla o mediante ampliación de capital efectuada en los tres años siguientes a dicha constitución y permanecer en su patrimonio por un plazo superior a tres años e inferior a doce años.

. La participación directa o indirecta del contribuyente, junto con la que posean en la misma entidad su cónyuge o cualquier persona unida al contribuyente por parentesco hasta el segundo grado incluido, no puede ser superior al 40 por ciento del capital social de la entidad o de sus derechos de voto.

.  Que no se trate de acciones o participaciones en una entidad a través de la cual se ejerza la misma actividad que se venía ejerciendo anteriormente mediante otra titularidad.

. No formará parte de la base de la deducción el importe de las acciones o participaciones adquiridas con el saldo de cuentas ahorro-empresa en la medida de que dicho saldo hubiera sido objeto de deducción. La deducción por cuentas ahorro-empresa ha sido suprimida a partir del 1 de enero de 2015.

Si el inversor vende su participación, se genera una variación en su patrimonio. En el caso de ser una ganancia patrimonial, podrá estar exenta de tributar si se reinvierte, pero habrá que tener en cuenta que en la nueva inversión no se podrá aplicar de nuevo esta deducción, salvo que la cantidad invertida en la nueva empresa supere el importe de la reinversión.

¿Cómo se justifica la inversión?

Para poder aplicar esta deducción será necesario obtener una certificación expedida por la entidad cuyas acciones o participaciones se hayan adquirido indicando el cumplimiento de los requisitos antes mencionados.

Consulta las deducciones autónomicas aplicables en tu territorio, en nuestro caso que somos aragoneses, y bien orgullosos de serlo, vamos a repasar los requisitos de las deducciones en Aragón por este concepto.

Existe una limitación, y es que podrá aplicarse sobre la cuantía invertida que supere la base máxima de la deducción estatal por inversión en la adquisición de acciones o participaciones sociales de nuevas entidades o de reciente creación.

Deducción en Aragón por inversión en empresas de nueva o reciente creación.

Para los contribuyentes con residencia habitual en Aragón se reconoce una deducción en la cuota íntegra autonómica del IRPF por inversión en la adquisición de acciones o participaciones sociales de nuevas entidades o de reciente creación del 20% de las cantidades invertidas durante el ejercicio en la adquisición de acciones o participaciones sociales como consecuencia de acuerdos de constitución de sociedades o de ampliación de capital en las sociedades mercantiles.

El importe máximo de esta deducción es de 4.000 euros. No obstante, para poder aplicar la deducción deben cumplirse determinados requisitos.

La aplicación de esta deducción está sujeta al cumplimiento de los requisitos y condiciones previstos en el mencionado artículo 68 de la Ley de IRPF, y además deberán cumplirse los siguientes:

  • La entidad en la que debe materializarse la inversión deberá tener su domicilio social y fiscal en Aragón.
  • El contribuyente podrá formar parte del consejo de administración de la sociedad en la cual se ha materializado la inversión, sin que, en ningún caso, puedan llevar a cabo funciones ejecutivas ni de dirección ni mantener una relación laboral con la entidad objeto de la inversión.

En Afiris somos especialistas en creación de empresas y asesoramiento fiscal de startups, si necesitas soluciones profesionales, contacta con nosotros.